Aproximación de Cèl·lula Roja sobre el 9-N

Comentario basado en su aproximación al análisis de clases de Cataluña

Dada la inexistencia de círculos de la gran burguesía que se manifiesten claramente a favor de la independencia, así como su vacilación e incluso oposición originales al proceso, sostenemos que la gran burguesía catalana no tiene interés en la independencia, y sí, en cambio, en el mismo proceso en sí, es decir, en el proceso soberanista como medida de presión para renegociar su posición dominante en el bloque hegemónico del régimen burgués español. Como dice Revolución o Barbarie, ésta es la hoja de ruta que realmente está siguiendo CiU, a pesar de que tradicionalmente ha representado de manera más clara los intereses de la burguesía media.

En realidad, sin embargo, ha sido la alianza entre amplios sectores de la burguesía media y la pequeña burguesía la que ha liderado el proceso y la que más ha presionado por él (si bien no lo han dirigido sus organizaciones de masas amplias, sino el Gobierno de la Generalitat sosteniéndose en pactos con los partidos pro-consulta). En buena parte de estos sectores, sin duda hay razones materiales para querer la independencia; creen que saldrían reforzados con la misma. Pero también los sectores unionistas tienen razones materiales para el inmovilismo. Y lo mismo se puede decir sobre los federalistas, por supuesto. De hecho, hasta hace unos años la pequeña burguesía y, sobre todo, la burguesía media no apostaban por la independencia (al menos no inmediata), sino que se limitaban a intentar aumentar su cuota de poder en el bloque de clases dominantes del Estado español, como sostiene Revolución o Barbarie; sólo al ser frustradas sus aspiraciones, ha optado por la independencia como salida, aunque ERC se haya definido como independentista desde mediados de los 80. En la transición y a primeros de los años 80, era sólo la pequeña burguesía radical la que apostaba por la independencia como reivindicación inmediata.

En cuanto al amplio sector de la aristocracia obrera, se ha limitado a ir a remolque de la alianza entre la burguesía media y la pequeña burguesía (la soberanista sobre todo, pero también la unionista, en menor medida), con la esperanza de que su situación mejore. De hecho, la aristocracia obrera catalana no es históricamente independentista, a diferencia de la aristocracia obrera gallega. Estamos ante la misma actitud sumisa que observamos en el resto del Estado, orientándose en cada caso hacia el sol que más la caliente. En ese sentido, no compartimos la idea de Revolución o Barbarie de que la intención de ICV-EUiA sería en realidad utilizar el referéndum/consulta como herramienta para avanzar hacia el federalismo, hacia la reconfiguración federal del Estado español. A nosotros nos resulta sumamente interesante valorar las contradicciones internas de los sectores de la aristocracia obrera y de la pequeña burguesía representados por ICV-EUiA (en la que hay círculos de vanguardia teórica, sobre todo en el PCC y el POR, si bien son muy atrasados), las cuales han hecho que tanto ICV como EUiA se posicionen no por el Sí-No (cosa que sólo ha hecho un grupo dentro de ICV-EUiA, el muy minoritario PSUC viu), sino por el Sí-Pluralidad de voto para la segunda pregunta[1].

De hecho, el POR se muestra favorable a la independencia, y también algunos militantes del PCC, como Manuel Delgado, como hemos dicho más arriba[2].

La pequeña burguesía radicalizada y la aristocracia obrera radicalizada (sobre todo la primera, dado que la segunda no es históricamente independentista, también a diferencia de la vasca y, más todavía, de la gallega) están intentando disputar la dirección del proceso a la alianza entre la burguesía media y la pequeña burguesía, pero no pueden conseguirlo por su propia naturaleza de clase débil. Esta es la razón por la que se encuentra en contradicciones internas cada vez más intensas.

Las masas hondas y profundas, mientras tanto, se encuentran entre dos bandos que batallan para utilizarlas como carne de cañón, y así continuarán hasta que reconstituyamos el Partido Comunista.


Aproximación al análisis sobre las masas hondas y profundas en Cataluña

Las masas hondas y profundas tienden a estar más desconectadas del proceso soberanista, y su opinión tiende a ser contraria, a pesar de que los favorables a la consulta y los favorables a la independencia van en aumento.

Para afirmar esto, nos basamos en el estudio de la evolución del voto y de la abstención en las sucesivas elecciones al Parlamento Europeo (que recordamos que en la última ocasión han tenido una participación especialmente alta en toda Cataluña debido al contexto político y social en el proceso soberanista) en Nou Barris, el distrito de Barcelona que más concentra las masas hondas y profundas: En este distrito, el partido más votado tanto en 2009 como en 2014 fue el PSC, y el segundo más votado, el PP, a diferencia de cualquiera de los otros distritos de Barcelona, donde las posiciones primera y segunda de las candidaturas en 2014 nunca corresponden a ninguno de esos dos partidos, sino a ERC, CiU o ICV-EuiA (esta última, en pocos casos). Además, aunque la abstención ha bajado mucho en 2014 respecto a 2009 (del 62,67% al 56,01%, lo que se explica, como decimos, por el contexto político y social), sigue siendo más alta que la del conjunto de Barcelona (49,02%; sólo la supera el distrito de Ciutat Vella, con 60,59% de abstención) y que la del conjunto de Cataluña (con 52,37% de abstención). De hecho, el PSC y el PP han perdido gran cantidad de votos en Nou Barris (de 22.049 a 11.571, y de 10.029 a 7.829, respectivamente) [¿por el descontento general con estos partidos?] a pesar del aumento de la participación electoral, mientras que ERC, ICV-EUiA y CiU han obtenido más votos que en 2009 (de 2.094 a 7.768, de 2.849 a 6.347, y de 4.924 a 5.014, respectivamente), cosa que nos hace pensar que el soberanismo y el independentismo han ganado apoyo[3].

Comparemos esto con el último barómetro del CEO en toda Cataluña (abril de 2014, un mes antes de las elecciones al Parlamento Europeo) sobre la intención de voto al Parlamento de Cataluña, que dice que la «clase social» en la que un menor porcentaje sobre el total de esa misma «clase» tendría intención de voto por ERC son quienes se consideran como «clase baja»: el 14,3%. Y los segundos que menos intención de voto por ERC tendrían sobre el total de esa misma «clase» son quienes se definen como «clase media-baja»: el 17,1%. Quienes se definen como «clase baja» también son quienes menos votarían CiU sobre el total de esa «clase»: 8,3%. (Esto, si excluimos las 5/2000 personas que se han definido como «clase alta», de las que sólo el 0,0% tienen intención de voto por ERC y por CiU.) En contraste con esto, quienes se definen como «clase baja» son quienes más intención tienen de abstenerse: 24,9%. La sigue la «clase media-baja», con un 16,3% de abstención. Y la «clase baja» también es el colectivo que más dice que no sabe qué votará (ni si votará): el 21,0%. La sigue de nuevo la «clase mediana-baja», con un 18,5% que no lo saben. La «clase baja» también es el colectivo que más intención de voto tiene, sobre el total de ese mismo colectivo, por: ICV-EUiA (8,3%) y PP (2,1%). (En el caso del PP, si excluimos de nuevo las 5/2000 personas que se han definido como «clase alta», de las que el 11,0% tienen intención de votar PP.) Las primeras opciones del colectivo que se define como «clase baja» son, pues: no votaría (24,9%), no lo sabe (21,0%), ERC (14,3%) e ICV-EUiA/CiU (8,3% en ambos opciones). Y las primeras opciones del colectivo que se define como «clase media-baja» son: no lo sabe (18,5%), ERC (17,1%), no votaría (16,3%) y CiU (15,1%). También revela el barómetro que quienes no votarían son mayoritarios entre quienes tienen unos ingresos mensuales familiares menores o iguales que 600 €, entre 600 € y 900 € y entre 900 € y 1000 €[4].

Nos parece que tanto los resultados electorales como el barómetro del CEO corroboran la conclusión de que la mayoría de las masas hondas y profundas están desconectadas del proceso, pero que el soberanismo y el independentismo están ganando terreno en éstas. Lo que no corrobora el barómetro es que el unionismo sea aún mayoritario entre quienes se posicionan siendo pertenecientes a las masas hondas y profundas.